Guardería

Esta entrada está dedicada a mi familia tuitera que en la primera semana de guarde tan pendiente estuvo de mí. Y especialmente a Carol y Virginia, que llevan deseado leerla desde aquél mes de junio.

Siempre cerquita de mamá
Siempre cerquita de mamá

Aquí te estoy esperando. Ayer, en tu primer día, descubrí un bar de esos en los que te atiende el dueño, de los que todo el mundo se conoce y, mujer de costumbres que soy, hoy he vuelto otra vez, desayuno castizo café con churros pensando en mi peque.

Te escribo hoy que estoy más tranquila bebé. Ayer fueron los nervios, la incertidumbre, la rabia. La rabia contra una sociedad que nos obliga a separarnos cuando ni tú ni yo estamos preparados, cuando tú sigues necesitando MUCHO mis brazos y yo tus risas y el tacto de tu cuerpo.

¿Sabes por qué viniste bebé? Viniste porque el infinito amor que nos tenemos tu papá y yo nos obligaba a ser tres. A mí me habían dicho que tardarías en llegar, que sería difícil y tardaste, pero sólo un poquito. Mientras estabas en mi barriga te pensaba, te acariciaba, te repetía tu nombre una y otra vez. Tú, para mantener la incertidumbre, no te dejaste ver y salí de la 4D llorando por no haber podido atisbar tu carita, pero feliz porque todo estaba bien.

¿Sabes bebé que tenía muchas ganas de tenerte? Y yo no sabía que me iba a convertir en lo que soy hoy, en una mamá amorosa y comprensiva, en una persona mejor.

Llegaste a mis brazos tras día y medio en el hospital, sin media contracción, tan pequeñito que no te esforzabas ni en salir. Recuerdo las lágrimas cuando me dijeron que tenían que sacarte porque papá no podría estar con nosotros. Recuerdo el primer momento en que te vi, tan rojo, tan pequeño y tan parecido a mí. No parece que hayan pasado casi cinco meses. Y tras disfrutar cada segundo ahora nos tenemos que separar. Ni tú ni yo queremos. Estaríamos juntos siempre. Pero esta deshumanizada sociedad ha decidido que a nuestras crías las cuiden otros porque las mamis tenemos que trabajar. Debe ser vital para el país. Para eso nos hemos inventado otros puestos de trabajo (educadores infantiles los llaman) y así las mamás cotizan y los bebés se “socializan”.

Bombón, yo creo que para ti no hay nada mejor que mis brazos y mis caricias, que mis lágrimas de felicidad cuando haces algo nuevo. Y para mí no hay nada mejor que ver tu sonrisa cuando me miras, perderme en tus ojos azul cielo, dejarme envolver por tu amor. Porque no he sentido amor más incondicional que el tuyo, lo noto cada vez que te partes de risa con una leve mirada mía.

Pero la realidad se impone. En unos días vuelvo al trabajo y estaremos casi 15 horas separados. No sé cómo lo vamos a vivir. Seguro que aunque me extrañes estarás bien porque pasarás toda la tarde con tu papá. Y yo pasaré el día en un entorno hostil, con mi cabeza a tu lado, deseando que llegue la hora de regresar a casa y perderme de nuevo en tu olor.

No olvides nunca, mi niño, que lo cambiaría todo por estar a tu lado. Que lo único que de verdad es importante eres tú. Que mi vida se mide en los minutos que puedo pasar contigo. No olvides nunca, mi niño, que te quiero.

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