mi diccionario maternal

La maternidad de la A a la Z: con B de Blog

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Grandes proyectos tenía para mi descanso maternal: sacarme el carné de conducir, mejorar mi inglés, escribir mi novela… y no llevé a cabo ninguno. Creo que infravaloré lo que supone la llegada de un recién nacido, más aún para una madre primeriza, y pensé que podría abarcar mucho más de lo que en realidad era posible. Mi blog, Esto no es como me lo contaron, comenzó a gestarse antes que mi bebé, aunque la idea era que eclosionara en con él ya en brazos, plasmando cada situación diaria que se convertía para mí en un mundo, cada obstáculo que parecía insalvable y que se hacía pequeño tras conseguir dormir un poco, pero tampoco pudo ser.

Es, pues, un deseo largamente anhelado y, aunque es el tercero que tengo, es el que más he necesitado pues refleja mi realidad vital allá por septiembre de 2013: agobiada y triste después de las vacaciones, en las que viví una quincena pegada a mi cría, compartiendo con Ojazos descubrimientos y nuevas experiencias, o explotaba en letras o mi cabeza reventaría. Elegí lo que me sirve para desdramatizar desde que tengo recuerdo: escribir.

 

Este blog es muy yo. Imagino que esta afirmación es muy obvia, que todos los blogs reflejan a quienes los idean (o eso quiero creer en mi inocencia), pero en mi caso es completamente literal. Algunas de las entradas serán un recuerdo increíble para mi hijo, como una especie de diario de lo que vivo y siento a su lado, otras son un mero desahogo (como si eso fuera poco) para la madre. En los días en que necesito gritar me siento y escribo, en los días en los que me doy cuenta de lo tremendamente afortunada que soy por tenerlo en mi vida, enciendo el ordenador y lo cuento al mundo. Casi sin darme cuenta de que ese mundo puede ser un concepto mucho más amplio de lo que cabe en mi pequeña cabeza, de que expongo buena parte de mí en una pantalla visible para cualquiera.

 

No mantengo la frecuencia de publicación que me propuse, pero ya sabía cuando me la propuse que no la iba a cumplir. La Maternidad de la A a la Z ha sido la excusa perfecta para, al menos, mantener la periodicidad semanal. Quizá algún día llegue a las dos entradas semanales que incluía mi plan cuando me decidí a empezarlo, quizá pueda incluso superarlas en algún momento, tal vez algún día incluso disponga de más tiempo y no tenga que inventarme formas de robárselo al día.

 

Esa necesidad de desdramatizar, de decir: “no pasa nada, sigue tu instinto, seguro que todo está bien”, lo que yo necesité (y en ocasiones sigo necesitando) oír me llevó a teclear “wordpress” en el buscador y elegir una plantilla. Ha pasado el tiempo y aquí sigo, con un poco más experiencia y mi montón de dudas, pero con la certeza de que mi vida es un poquito mejor gracias a Esto no es como me lo contaron.

 

Este blog me ha devuelto las ganas y la pasión por escribir, ha conseguido que crea que puedo aportar algo. Lo abrí pensando que podría servir a otras mamás que, como yo, se sentían solas en esta complejidad que viene de la mano de un hijo y, viendo los comentarios de mis lectoras, creo que así ha sido. No tengo una legión de seguidores, pero tampoco lo necesito, aunque si vienen serán bienvenidos, yo con saber que un par de ojillos curiosos me leen mientras alimentan a un bebé de madrugada soy feliz.

 

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