Paternidad-y-divorcio

Paternidad y divorcio

Paternidad-y-divorcioHace unas semanas reflexionaba acerca de qué suponía la decisión de tener hijos en una pareja y daba mi opinión acerca de si debía ser consensuada o no. Pero, ¿qué pasa cuándo, una vez tomada esa decisión, el amor se acaba o la convivencia se hace insoportable? ¿Qué ocurre con los hijos cuando los padres se divorcian?

En el contexto social actual me atrevo a decir que todos tenemos amigos o conocidos divorciados y, también, que gran parte de ellos son padres. Antes de sentarme a escribir este texto he consultado esta nota de prensa sobre los divorcios en España del Instituto Nacional de Estadística. Es la última publicada y contiene estadísticas relativas al año 2013. De todos los datos que contiene (7 páginas dan para mucho) los mássignificativos para el objeto de esta entrada son los siguientes:

  1. El 48% de los matrimonios con sentencias de nulidad, separación o divorcio entre cónyuges de diferente sexo tenían solo hijos menores de edad.
  2. En el 57,2% de los casos se asignó una pensión alimenticia, cuyo pago correspondió al padre en el 81,5 % de las ocasiones.
  3. La custodia se otorgó a la madre en el 76,2% de los casos. Sólo en el 17,9% fue compartida.

Los datos están ahí. Con un divorcio, los hijos pueden convertirse en una “eficaz” arma arrojadiza.

Como decía al principio, todos tenemos amigos o conocidos divorciados. Conozco casos esperpénticos: madres que entregan a sus hijos sin maleta para pasar un mes entero de verano o que los usan como chantaje con unos padres que dilatan pensiones alimenticias. Padres que se olvidan de que lo son, como el mío, y que desaparecen para nunca volver. Padres, al fin y al cabo, que no merecen llamarse así.

¿Se merecen nuestros hijos que les demos este trato cuando se acaba el amor? Sinceramente, creo que no. Ellos están aún formando su personalidad y me temo que, en medio de la ceguera de la ruptura, olvidamos que copian cada cosa que nos ven hacer. Sin darnos cuenta somos capaces de sentar las bases de futuras relaciones tóxicas para luego asustarnos por adolescentes en relaciones sumisas o viciadas.

Pero ¿qué hace clic en la cabeza de esos padres?, ¿acaso inician un proceso de locura transitoria? No soy profesional de la psicología así que no puedo dar una respuesta científica aunque, sinceramente, creo que así es. Sólo una mente enferma en algún grado puede olvidarse de que los niños son lo importante, más allá de rupturas o infidelidades. Caso aparte, obvio, son los padres que hacen daño a sus exparejas a través de sus hijos, infanticidas que, en algunos casos, niegan la mayor. Todos sabemos de qué estamos hablando. A esos les deseo el peor de los sufrimientos.

Desde aquí quiero hacer un llamamiento a la reflexión y a la vuelta a la esencia parental. Señores, en la mayor parte de los casos somos padres porque decidimos serlo, que no nos ciegue la decepción o el dolor del alma que, cuando una pareja termina, nos queda lo mejor que pudo traer: nuestros hijos. Me preocupa cómo se pierde la cordura, cómo se cosifica a los hijos convirtiéndolos en mero vehículo para causar dolor. Son personas, con sentimientos, con inquietudes y con VOZ PROPIA. No lo olvidemos nunca. Con sus comportamientos nos dicen qué necesitan, no dejemos de leer en ellos. 

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