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Ser mujer

Volviendo a la senda

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A veces tengo que pararme a pensar. A veces la vida me puede, la rueda del hámster, las prisas, el día a día. A veces, muchas veces, me olvido de lo esencial, de lo imporante, pierdo el norte, le doy vueltas a la brújula como si se hubiera imantado. Entonces llega la vida para ponerme en su sitio y me da una colleja y me recuerda que ya decidí mi senda, que solo tengo que abrir el navegador y recordarlo, que ya me lo he dicho todo una y mil veces.   

Mi hijo se ha ido llorando hoy a la escuela infantil, algo que no pasa nunca porque se va dormido cada día, y ha sido como oír sonar la alarma, la que me ha reconectado con mi yo, con mi senda, con mi camino. Claro y rotundo. Un toque de atención. Lo importante. ¿Qué es lo que importa de verdad? ¿Cuál es el fin y cuál es el medio? ¿Qué se puede sacrificar y qué no?

Mi familia, la que yo decidí fundar, la que pasó de dos a tres porque nosotros quisimos. ¿Cuándo nos miramos a los ojos? ¿Cuándo compartimos sin prisa? Preguntas que son como cuchillos, que acusan incisivas para poner el dedo en la llaga y recordarme lo que decidí en enero: 2015 sería el año, el gran año, nuestro año. No quiero olvidarlo ni posponerlo. No, nunca más. Porque me comprometí con mucha gente pero, sobre todo, con ellos y conmigo. Porque la vida no espera y cada segundo perdido no retornará. No quiero tener que arrepentirme de no haber disfrutado. No quiero pensar que he dejado escapar otra oportunidad.

Ahora sonrío porque me he vuelto a encontrar y me tranquiliza cada vez que encuentro el camino. Aunque a veces el barco se vaya a ir a la deriva, aunque el timón parezca inmanejable, sé que no es verdad, lo único que he de hacer es sentarme y respirar. Dejar la mente en blanco. Y buscar la senda de nuevo. No es tan difícil, si fijo la mirada vislumbro mi camino de baldosas amarillas. 

Por Leticia

Mujer, madre y escritora.

10 respuestas a «Volviendo a la senda»

Por lo menos tu consigues parar tu cuerpo y tu mente y decir, a ver, frena, que es lo que quiero, como lo quiero… Y vuelves al camino que marcaste, a saborear la vida.
Yo esa búsqueda ya la tengo archivada, mi rueda no para, lo intento pero no para…
Pero sé que esto pasará, que el camino volverá a iluminarse…
Post como el tuyo me inspiran para disfrutar incluso de ese día a día que tanto cuesta, y dentro de la vorágine, logro sacar todo lo bueno que esta familia me da.
Por muy perdida que estés creo que eres una muy buena capitana de tu vida.
Besote gordo.

Gracias mi linda Lai. De vez en cuando es interesante hacer al menos la reflexión, aunque luego no puedas parar. La vida con 3 es muy diferente y sabes que todo acabará encajando, aunque los tiempos sean más largos de lo que pensaste en un principio. Te mando un abrazo enorme y te agradezco infinito que hayas pasado y que me hayas escrito. Besote

Cuando se es tan consciente de pequeños desvíos del camino marcado es porque se tiene muy claro el camino a seguir. Lo primero es tener claro el camino, y tú lo tienes. Cuando se tiene tan claro el camino, los desvíos son ocasionales y acotados en el tiempo. Así que mucho ánimo, que tienes hecho lo más importante.

Que difícil es a veces no salirse del camino… Pero darse cuenta es una buenísima señal. Eso significa que eres consciente de lo que deseas y vas a por ello con fuerza. Permítete no sentirte mal por perderte de vez en cuando… Todo es un gran aprendizaje. Un abrazo enorme!!!! Muacks!

Ay que ver lo sabia que eres Vir. Y lo peor es que muchas veces ni te das cuenta. Muchas gracias por tus palabras amiga. Un besote.

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