Lactancia materna: un tesoro difícil de iniciar

Lactancia-materna-tesoro-dificilEl 16 de enero de 2013 con mi Ojazos recién nacido en los brazos comenzaba la historia de nuestra lactancia. No ha sido una historia fácil tal como os he contado en más de una ocasión pero me cabe el orgullo de decir que aún seguimos con ella. Es verdad que de las historias como la mía, de lactancia materna prolongada no siempre fácil, no se habla mucho y lo tengo anotado en mi lista de pendientes pero hoy quiero volver a incidir en el comienzo.

Y es que el domingo pasado por la tarde fuimos a conocer al bebé de unos amigos. Cuando ya has vivido el nacimiento de un hijo las preguntas que haces a las nuevas madres suenan diferentes porque tú misma eres diferente. Tu mirada empática, tu actitud de escucha, es otra porque comprendes de qué te están hablando. Y las mil preguntas que haces y las mil que te callas nacen desde el respeto hacia la mujer que conoce, como tú, el milagro de la vida.  Así que, el domingo pasado por la tarde yo le pregunté a esa mamá y ella me habló del parto, que fue bastante complicado, y de lo difícil que le estaba resultando establecer la lactancia. Lo cierto es que, a pesar de la cantidad de información que existe en la actualidad, un gran número de madres llega a los paritorios con poca o nula idea acerca de cómo se desarrollará el alumbramiento, los cuidados y pruebas que le harán al bebé en esos primeros segundos de vida o cómo comenzar la lactancia. Creemos saberlo todo sólo porque venimos con el pack de serie y cuando te quieres dar cuenta estás remitiéndote a los erróneos lugares comunes: miras el reloj para saber si “le toca comer”, vigilas cuánto tiempo ha estado mamando, esperas a que llore para darle de mamar o, mi favorita, te colocas al pequeño con su barriga a la altura de las tetas porque crees que es así como ha de colocarse.

Y es entonces, cuando llego a esa parte de la conversación en que ya estoy convencida de que, efectivamente, en el hospital en el que mi amiga dio a luz nadie tenía ni idea de lactancia vuelvo a preguntarme lo mismo: ¿Por qué en este país hay tan pocos profesionales formados en lactancia en los hospitales? ¿Por qué no se exige al personal sanitario que está en contacto con las nuevas mamás que tengan conocimientos suficientes para poder ayudarlas con el establecimiento de su lactancia? ¿Por qué no se incide en la realidad de que en su mayoría las mujeres necesitan ayuda y tacto para pasar las primera horas con su bebé? A pesar de la tan manida frase de que dar el pecho no duele, lo cierto es que en las primeras horas los pezones pueden verse resentidos por ese nuevo, y auténtico, uso al que no están acostumbrados.

Me apena, a la vez que me enorgullece, que seamos las madres quienes estemos haciendo que el conocimiento llegue mucho más allá. Quienes estemos dando a conocer entre las propias madres términos como biberón pirata, quienes nos formamos y tratemos de ayudar a otras madres por todos los medios a pesar de la recurrente frase “dale un biberón, mujer, si total no pasa nada, es lo mismo”. Y me repatea que la idea generalizada sea que es lo mismo cuando no lo es. Y me mata la idea de esta vida fácil en la que ya nadie quiere esforzarse por nada.

Así que, mamis que me leéis os digo: establecer la lactancia no siempre es un paseo fácil. No os agobiéis, permaneced tranquilas, porque seguro que lo estáis haciendo bien. Y si tenéis dudas consultad a una asesora de lactancia (encomiable labor la llevada a cabo por grupos como Asesoras de Lactancia Online en Facebook que se dedican a solucionar las dudas de las nuevas madres).  Por último me gustaría dejaros algunos consejos que quizá os puedan ayudar:

  1. El mejor momento para iniciar la lactancia es nada más nacer porque el bebé tiene el reflejo de búsqueda muy alerta. Haced el piel con piel.
  2. Mantén a tu bebé cerca de ti todo el tiempo y permanece pendiente de las señales tempranas de hambre, si esperas a que llore ambos estaréis nerviosos y será más difícil.
  3. Recuerda que el estómago del recién nacido es diminuto. Poca cantidad es suficiente al principio. Si no está aletargado y moja pañales todo está bien.
  4. No siempre se nota la bajada de la leche, no te preocupes si no la has sentido. Si has ido poniendo a tu bebé al pecho cada vez que lo ha pedido habrá ocurrido. Y mientras que llega recuerda que el calostro es oro líquido.
  5. Si os separan porque vives una cesárea y no os permiten permanecer juntos y finalmente hay que darle un suplemento al pequeño pide que sea de leche hidrolizada. Minimizarás riesgos de alergia.
  6. Puede que no sepas cómo sujetar al bebé para darle el pecho. No te agobies. Respira, seguro que lo sabrás hacer. Busca vídeos acerca del mágico “agarre espontáneo”.
  7. Recuerda que vuestras barrigas deben estar encaradas, la espalda del bebé en una línea recta y su naricita a la altura de tu pezón para que abra la boca y este llegue al lugar en que tiene que estar, donde no te hará grietas.
  8. Si las grietas llegan la mejor fórmula para solucionarlas es dejar los pechos al aire. Olvídate de cremas de lanolina que no harán más que macerar tus heridas.
  9. Si tienes problemas busca una asesora, un grupo de lactancia o acude a tu matrona.
  10. Lee antes del nacimiento. Todo es más fácil si sabes a qué te puedes llegar a enfrentar.

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