Ojazos y la operación pañal

La operación pañal de Ojazos comenzó allá por junio a petición de Noelia, su educadora en la escuela infantil. La verdad es que ni su padre ni yo teníamos mucha prisa por afrontar el fin de la etapa del pañal pero ella nos dijo que lo veía preparado, así que nos pusimos a ello, sin ningún tipo de presión ni de expectativa, la verdad. Supongo que esta forma de pensar ha tenido que ver en cómo se ha ido desarrollando (aunque no acabo de tener claro si para bien o para mal).

Ojazos-operacion-panal_panales

El primer paso consistió en retirar el pañal del día. Esta parte la realizaron por la mañana en la escuela y por la tarde mi marido porque en aquella época yo aún trabajaba.  En la escuela no tuvo problemas, supongo que por la cercanía de otros niños en su misma situación, pero en casa tuvo algún escape, nada importante aunque para no engañaros, alguna caca no llegó al inodoro a tiempo. Al cabo de un par de semanas, puesto que Ojazos se marchaba dormido por la mañana con papá y le vestían en la guarde, le pregunté a Noelia si creía que también teníamos que retirarle el pañal de la noche y como ella nos dijo que sacaba el pañal seco y que, además, nada más levantarse iba a hacer pis se lo quitamos.

Las primeros semanas no tuvimos problema y aguantaba toda la noche sin hacerse pis, pero después empezamos a tener algún escape. Supongo que porque ya estábamos en primavera, casi entrando en verano, y las temperaturas eran altas nuestro niño ni se inmutaba cuando esto sucedía y nos dábamos cuenta por la mañana o bien porque estaba mojado cuando entrábamos a lenvatarle, o bien por el intenso olor de la habitación. Así las cosas, cuando los escapes comenzaron a ser recurrentes, le pusimos la braguita-pañal para dormir (nosotros lo llamamos el “calzoncillo de domir”), sobre todo con la llegada del invierno y el engorro que supone cambiar las sábanas y lavarlas.Ojazos-operacion-panal_bebe

Pasamos el verano y nos metimos en este otoño raro de temperaturas más altas de lo normal. Por el día suele llegar a tiempo a hacer pis, alguna vez incluso nos ha pillado en carretera y se ha aguantado hasta que hemos podido parar, pero se le olvida si está jugando o entretenido con algo. Se nota que se frustra un poco porque dice “me he hecho pis” con algo de pena, así que le decimos que no tiene que apurar tanto y que en cuanto empiece a notar las ganas que vaya al baño, pero sin presiones y sin decirle “no pasa nada” que es una frase que odiamos por lo que conlleva de minimización si a él le ocurre algo, como contaba hace poco Lucía, mi pediatra, y, además, porque en la guarde se lo deben de decir todo el tiempo y para él NUNCA pasa nada. Haga lo que haga. Pero ese es otro tema.

Hemos llegado al invierno con la braguita-pañal por las noches. Lo de llamarlo “calzoncillo de dormir” nos está dejando de servir porque él mismo empieza a decir que se pone el pañal. Como acaba de cumplir 3 años empieza a sentir rechazo por todo aquello que cree que es de bebés, así que no sé si podrá llegar a suponernos un problema. Y como sigue mamando para coger el sueño si estoy en casa, y suelo estar casi todas las noches, cada mañana la braguita está empapada.

Si tuviera que hacer un resumen diría que la operación pañal nos está resultando bastante fácil, pero, aún así, hay unos básicos indispensables que siempre vienen con nosotros por si hay escapes, o cascadas, fuera de casa:

  • paquete de toallitas para limpiarle
  • pantalones
  • calzoncillos
  • calcetines

Durante una temporada, cuando acumulamos un par de escapes más grandes seguidos, también llevábamos calzado de respuesto (con las lonas de verano hubo un día que se empapó y más que caminar chapoteaba).

Ojazos-operacion-panal_orinal

Nuestra aventura se inició con un orinal que compramos cuando tenía unos 8 meses por aquello de que se fuera haciendo a verlo, pero sea porque en la guarde tienen un WC de su tamaño, sea porque nos veía a nosotros, nos ha resultado mucho más útil un reductor combinado con un escalón que le permite llegar al inodoro. Ya se sabe que aprenden por imitación.

Para nosotros el hecho de que Ojazos naciera en enero y no tuviéramos el cole a la vuelta de la esquina en septiembre de 2015 fue fundamental a la hora de enfrentarnos al abandono del pañal. Supongo que las cosas hubieran sido diferentes de haber sido así. También imagino que si él nos hubiera notado nerviosos o con prisa también nos habría costado más por la presión que le trasladaríamos.

Y dicho todo esto, me encantaría que llegara el día en que no tuviéramos que presionarlos para dejar el pañal, en realidad para nada, que pudiéramos al fin adaptarnos a sus ritmos, porque las cosas hubieran cambiado en este país  tanto en materia de conciliación como de escolarización.

 

 

 

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