Ponle el casco

Quizá no hayas caído en la cuenta de lo  peligroso que puede resultar un golpe en la cabeza cuando quien va subido en la moto no levanta más de un metro del suelo y su “montura” no tiene pedales ni motor, pero lo cierto es que los accidentes de niños en bici son muy normales y pueden quedarse en un susto en el mejor de los casos, pero también requerir ingreso hospitalario (no me quiero poner en lo peor).

ponle-casco_Ojazos

Si el sentido común ya nos dice que es necesario proteger su cabeza de los posibles impactos, hay que destacar que la ley nos obliga a ello. Y es que desde septiembre de 2014 los menores de 16 años tienen obligación de llevar casco siempre que circulen en bicicleta, pero por lo que veo en mi entorno en aceras y parques o no es una medida muy conocida o los padres no parecen tomársela muy en serio porque son muchos los niños que veo sin él.

En nuestro caso, cuando Ojazos empezó a bajar con su moto a la calle, a pesar de que la moto en cuestión llevaba un casco (que especifica claramente en su etiqueta que es un juguete y no protege de los daños) que le hizo mucha gracia cuando lo vio, nunca quería ponérselo. Eso pese a contar con la inestimable ayuda de F., su amigo del alma de la urbanización, que siempre baja con la cabeza bien protegida, pero no hubo manera.

Mientras mi hijo seguía bajando a hacer el cabra con su moto a una urbanización nada childfriendly, en la que todos tememos que algún día uno de los niños se abra la cabeza, su mamá, es decir, yo, seguía buscando soluciones para su terquedad. Porque Ojazos es mucho Ojazos y tiene las ideas muy claras, no es nada fácil llevártelo por donde quieras. Una tarde me encontré con una publicación en la fanpage de Las historietas de mamá que mostraba los cascos de Crazy Safety en la web de Tutete y se los mostré y le encantaron. Me dijo que ese casco sí que le gustaba, que lo quería y eligió el tigre. Cogimos, además, el timbre para la bici que le íbamos a pedir a los Reyes Magos a juego.

Ponle-casco_Tigre

Desde que llegó no todo ha sido un camino de rosas para ponérselo. De repente, un día el caso que tanto le gustaba deja de hacerlo (porque es diferente o más llamativo que el de los demás, precisamente lo que le había gustado) o porque no le apetece ponérselo, pero hay cosas que no son negociables y la seguridad es una de ellas. Tenemos suerte porque sus amiguitos, no solo F., suelen bajar el casco y eso lo hace más fácil. Igual que viaja a cotramarcha, si juega con la moto o con la bici tiene que llevar el casco. Es una cuestión de seguridad… y, por lo visto, de legalidad también.

Imágenes: Let B. Díaz

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