Algunos consejos que me hubiera gustado escuchar cuando fui madre

Últimamente recuerdo mucho mis días de hospital, mi parto y mi postparto, mi puerperio eterno, el que creo que acaba de terminar, lo que viví y lo que me hubiera gustado vivir, y lo cierto es que echo en falta haber escuchado algunos consejos de esos que parten desde el corazón, los que salen calentitos de dentro y calentitos te llegan, los pronunciados con una sonrisa en los labios y con una mano amiga reposando en tu espalda. Con la mirada puesta en el pasado recojo esta selección de algunos de los consejos que me hubiera gustado escuchar cuando nació mi hijo.consejos-recibir_recien-nacido

No te agobies

El primero y más fundamental, el que los engloba a todos (algo así como el anillo único de los consejos ;)). Nace un bebé y de su mano el más monumental de todos los agobios, porque de pronto un ser pequeñito depende de ti para todo. Menuda responsabilidad. Inevitablemente te encuentras pensando… “si hasta hace dos días yo casi no sabía ni cuidar de mí… ¿cómo voy a cuidar de ÉL?”. Pues sí, lo harás, que no te quepa duda.

Pide ayuda

No pasa nada por hacerlo. A veces nos creemos que somos súper heroínas y que debemos poder con todo, pero no es así. Busca a tu tribu. En el grupo de lactancia o crianza del barrio, en tus amigas con hijos, en la matrona del centro de salud, o, como en mi caso, en las redes sociales, pero encuéntrala y aférrate a ella como si no hubiera un mañana.

Date tiempo

No esperes tenerlo todo controlado en dos días. Tu bebé y tú estáis dando vuestros primeros pasos y necesitais tiempo para entenderos… y tiempo es lo que os sobra, ¡tenéis toda la vida! Es cierto que al principio estarás un poco despistada con tantas cosas nuevas y que te parecerá que necesitas tenerlo todo controlado a la de ya, pero no te preocupes porque el propio tiempo tendrá una nueva magnitud en esa suerte de duermevela eterno de las madres recién nacidas. No quieras correr más de lo necesario.  consejos-recibir_tribu

Enamórate de tu bebé

Sí, parece una obviedad, y lo más probable es que te ocurra nada más tenerlo en brazos, pero a veces no es así. Fascínate con sus deditos, con su expresión plácida (o enfadada), con cómo se parece a ____ (rellena con quien sea) o a nadie, deléitate repitiendo lo precioso que es. Tiene una explicación científica, que creo que pasa por la oxitocina (como casi todo), pero a ti te parecerá la pera limonera poder sentir tantísimo amor. Disfruta.

Escucha a tu instinto

Ay, siglos de evolución han servido para que las mujeres actuales nos parezcamos en poco a las mamíferas que fuimos, pero la solución es sencilla: escúchate. Una de las mejores herramientas que tenemos las madres está en nuestro interior, aunque no le hagamos mucho caso. Las prisas de la vida actual nos dejan poco espacio para la reflexión, es cierto, así que habrá que ponerse a trabajar en encontrarlo.

No pasa nada por tenerlo encima

Este es uno de los consejos fundamentales para mí. Los bebés no quieren estar solos en sus cunas, ni alejados de su figura de apego, necesitan del contacto, del calorcito corporal, del sonido de la voz… solo así se sienten seguros.  Llegan de un entorno muy protegido y acogedor a un mundo lleno de estímulos excitantes nuevos, e incluso molestos, solo notándonos se sentirán seguros. Así que aprovéchate, que luego cuando se vayan haciendo mayores y no quieran darte ni un beso delante de sus amigos ya lo echarás de menos. Siestas, paseos, tareas del hogar, hazte con un buen portabebés y disfruta de tu peque cerquita. consejos-recibir_bebe-cerca

Él es la prioridad

Creo que esto se nos olvida con mucha facilidad. La vida es muy larga pero nuestros hijos son bebés o niños pequeños muy poco tiempo. En nuestra mano está dotarles de herramientas para  ella, ¿por qué huir de una responsabilidad que nosotros mismos hemos elegido libremente (en la mayor parte de los casos)? No se trata de ponerte lo último, sino de saber priorizar. La mayor parte de las veces las cosas que querríamos hacer en el preciso momento en el que nuestro bebé se pone a llorar y necesita que lo acunemos son postergables, pero la rueda del estrés no nos deja verlo.

Que no te falte el buen humor

El mejor momento de tu vida te va a pillar agotada. Es así en la mayor parte de casos que conozco. Pasarás a ser esa madre zombie que vaga por la casa buscado litros de café (que como está amamantado no podrás tomar) para mantenerse despierta. A mí se me ocurrieron las ideas más peregrinas en esa fase de madre semidespierta (confieso: ¿sería capaz de salvar a mi bebé si se caía la ventana de mi habitación encima de él? me explico: con el aire la ventana sonaba mucho y tenía la sensación de que se le iba a caer encima… ahora me doy cuenta de que era imposible, pero en aquel momento… pues eso) así que hubiera agradecido que alguien me dijera: “oye, no te tomes tan en serio las cosas, ríete un poco, relaja”. Pero nadie lo hizo.

Imágenes: Pixabay

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