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Ser mujer

Responsabilidades

Parece que con la maternidad la consciencia con respecto a nuestro día a día se despierta. Tengo amigas que no han necesitado convertise en madres para ello, pero, en la mayor parte de los casos, esa toma de conciencia y la necesidad de cambio en nuestra vida han venido de su mano. ¿A qué me refiero? A darse cuenta de que no podemos poner en manos de alguien externo, en la mayor parte de las ocasiones las autoridades, la toma de decisiones en nuestro hogar. Que no vale pensar que esa silla de auto es segura porque está homologada, que esa mochila es buena porque se vende, que las salchichas no son insanas porque llevan un sello del ministerio. Eso forma parte de nuestras responsabilidades, no sólo como padres, sino también como personas.responsabilidades

Delegar

Y es que delegar, esa palabra tan de moda en los entornos laborales para referirnos a esos jefes que quieren ser omnipresentes teniendo que dar el visto bueno a todo antes de que salga, no es una buena opción en estas cosas. Y delegar es lo que hacemos cuando nos fiamos de un criterio externo, el del organismo homologador de sillas de auto, el de la dependienta de la tienda de puericultura, o el de nuestra propia madre, para la toma de decisiones.

Informarnos

Sí, supone dedicarle a cada decisión un extra de tiempo pero ¿es que no lo merecen nuestros hijos? Con algunas cosas nos resultará más fácil encontrar información fiable, con otras tendremos que meternos más en faena, remangarnos y, casi, hasta estudiar, ese fue mi caso con las sillas de auto, por ejemplo. Composición de cosméticos, estudio de etiquetas de productos alimentarios, cada uno decide hasta dónde quiere saber. Es posible que una vez que abras la caja de Pandora no seas capaz de cerrarla… o que te veas saturada por tanta información que huyas en dirección contraria.

Cosas grandes… y pequeñas

Hay decisiones grandes y pequeñas. No es lo mismo cenar comida rápida una noche que usar una colgona o una silla de cara a la marcha. En mi caso, ya no me fustigo el día en que Ojazos ve un rato de más la tele o el que cena hamburguesa (y no es casera ;)) pero en nuestro coche se viaja a contramarcha y se usa una mochila ergonómica. Cada uno debe saber en qué quiere invertir sus esfuerzos.

Decidir

Nadie lo hace todo bien y el criterio de cada uno en cuanto a lo que está bien hecho es, asimismo, diferente, no hay una maternidad perfecta… no hay personas perfectas. Pero lo cierto es que hay que decidir y para ello es importante tener en cuenta la propia unidad familiar. No a todos nos sirven las mismas cosas, no hay fórmulas mágicas, y hay que verse desde fuera, y con cierta distancia, para poder poner en valor lo que es bueno para nuestra familia.

Asumir

Una vez tomada la decisión, con toda la información estudiada, valorando pros y contras, es el momento de asumirla. La losa de la duda es muy pesada si la dejas pendulando, así que, como diría mi madre, a lo hecho pecho y para adelante. Si has tenido en cuenta todos los factores es difícil que te hayas equivocado pero si así ha sido…

Rectificar

Si, pasado un tiempo, ves que estabas equivocada, rectificar es de sabios y el método ensayo-error es uno de los más extendidos.

Imagen: Pexels

Por Leticia

Mujer, madre y escritora.

10 respuestas a «Responsabilidades»

Me parece muy buen planteamiento, aunque no quita para que las autoridades deberían velar más por nuestros intereses y es indignante que den por válidas cosas dañinas para nuestra salud. Pero, ya que no lo hacen ellos, en nuestras manos está el hacer lo mejor para nuestros hijos. Lo de las etiquetas de los ingredientes ya es para echarse a llorar (grasas hidrogenadas, aceite de palma, etc….)

Estoy de acuerdo contigo en que las autoridades deberían hacer algo más pero ya me cansa el «si se vende es que no es malo» como argumento cuando hablas de estas cosas con la gente, al final habrá temas que deje de sacar. Lo de la alimentación es terrible, en todos los aspectos. Hace poco leí a una pediatra (no sé si fue a Lucía Galan o a Gloria Colli) que cuantas menos etiquetas lleve lo que comemos, mejor. Me parece un buen punto de partida.
Un abrazo.

Coincido plenamente, aunque en el punto de la decisión sí creo que, en ciertas cosas, sí existe una solución que, sin ser la perfecta, sí es al menos objetivamente la mejor. Pero tienes toda la razón en que puede que ni en esos casos se pueda aplicar a todas las familias. Pensando, por ejemplo, en las sillas a contramarcha, no estoy seguro de que se puedan instalar en todos los modelos de coche, por mucho que esté cada día más claro que son más seguras que las que tradicionalmente compramos.

En cualquier caso, nosotros como tú también vivimos con esa sensación de estar volviéndonos un poco locos: leer la tabla nutricional y los ingredientes de lo que compramos, la composición química de las cremas, comparativas de mochilas, de sillas, de libros… Leer tanto nos ayuda en parte a sentir más seguridad sobre las decisiones que tomamos, pero también nos ha arrastrado a una espiral de auto-exigencia responsable que invade todas las esferas de nuestra vida. Ser padres ha cambiado nuestra forma de comprar, de comer, de viajar, de consumir en general. Y estamos muy contentos con ello, ojo, pero es verdad que a veces agota. Sería mucho más fácil dejarse llevar por lo que siempre se ha hecho y no plantearse tantas cosas, ¿verdad?

¡Un saludo!

Huy, Enrique, con la loca de la contramarcha has dado. Si Bei de Tigriteando lleva dos en su mini y yo llevo la Triofix de Ojazos en nuestro diminuto Mazda 2 ya te digo yo que caben. Eso y las mochilas ergonómicas son dos de mis intocables 😉
No puedo estar más de acuerdo en que agota. Mucho. Y cuando solo uno de los padres tiene esa conciencia ni te cuento, pero son las cartas que me han tocado y con ellas debo jugar. En cualquier caso, sí creo que es importante cuestionarse la cosas. Si me hubiera quedado con mi madre diciendo que no lo cogiera que se acostumbraría a los brazos, los primeros meses con Ojazos hubieran sido un infierno… como poco. Y decidir. No dejar que la vida lo haga por nosotros.
Muchas gracias por pasarte.
Un saludo 😉

Poco más que añadir. Totalmente de acuerdo, especialmente con el tema de la información. Como dice Enrique, leer nos da seguridad pero aumenta el miedo y la exigencia y es agotador. Beso enorme, super mami.

Podrían poder dejarnos unas etiquetitas comprensibles en todo para hacérnoslo más fácil… pero no, amiga, tiene que ser todo dificilísimo de comprender. Hacemos lo mejor que sabemos/podemos e intentamos evitarles lo que no es necesario que pasen. Creo que lo hacemos bien. Un besazo.

Muy de acuerdo en todo!
primero que no hay que fiarse tanto de lo que digan otras personas (aunque pensemos que tienen cierta autoridad) porque todos se equivocan y porque muchas veces, las madres hemos investigado mucho más sobre el tema en cuestión y segundo que hay que priorizar…no es posible enfocar el esfuerzo en TODO, así que cada uno debe decidir qué es más importante.
Un besazo guapa!

Lo de la autoridad, sobre todo al principio con el cóctel hormonal a tope, es difícil de discernir, ¿no crees? También pienso que nos han infatilizado tanto que creemos necesitar refuerzo para todo y nada más lejos de la realidad. Cada uno tiene que encontrar qué se adapta a su familia.
Un besazo y gracias por pasarte.

Lo de la autoridad muy difícil, nadie dice que no lo sea. Pero es que criar a un hijo es difícil! jaja
Yo desde luego, es el trabajo más complicado que he tenido que hacer en toda mi vida 😉
En cualquier caso, estoy muy de acuerdo contigo. En el postparto hacer esto es mucho más difícil aún porque entre las hormonas y las inseguridades propias de la maternidad, nos creemos todo lo que nos digan.

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