El destete

Llevaba días barruntándome algo. El pecho me molestaba, un leve dolor de vez en cuando, como si la producción estuviera ajustándose de nuevo, Ojazos que inmerso en algún berrinche no quería consolarse con el pecho, cuyas tomas eran menores y más cortas, aunque seguía pidiendo para domir. Pero hoy… hoy ha sido diferente. Esta mañana cuando se levantó, se metió en mi cama, pidió tetita y tomó un poco. Muy poco. Enseguida me pidió ir al salón y desayunar. Por la tarde no se ha acordado del pecho, de hecho, ha pedido leche y se lo he ofrecido pero me ha dicho que no quería leche de tetita, que quería leche. Y esta noche… pues esta noche se ha acurrucado sobre su padre y se ha quedado dormido. Ni siquiera me ha mirado, no ha preguntado por mí. Nada.nuestra-lactancia-materna

Ojazos tiene tres años y cuatro meses. Eso son cuarenta meses de lactancia en los que ha habido momentos buenos y no tan buenos. Hemos pasado juntos por algunos de los problemas que pueden darse en la lactancia materna y juntos también los hemos superado.  Confieso que muchas veces he ansiado que llegara el destete, sobre todo cuando he pasado agitación del amamantamiento. Y sin embargo esta noche he sentido pena.

Puede que haya quien no me entienda, la verdad es que esto es difícil de comprender. Sentimientos muy primarios se entremezclan y, junto una pena intensa por el bebé que, ahora definitivamente, se me escapa, se mezcla con cierto sentimiento de alivio, de recuperar una parte de mi vida. Muchas noches, cuando Ojazos se encontraba inmerso en esa sintonización de pezones tan molesta para mí, me he visto diciéndole que no me tocara de una forma que no me ha gustado nada. No agresiva, pero tampoco cariñosa porque, sin desearlo, me estaba haciendo sentir mal.

Hoy estoy triste. Mi querida Pilar, de Maternidad Continuum, que es IBCLC y sabe de esto un poquito más que yo -también porque ya lo ha pasado- me ha dicho que tengo que pasar mi duelo. También que mis niveles hormonales se verán alterados -otra vez- por el destete por lo que puedo estar más tristona de lo habitual. Eso también me cuadra con lo que estoy viviendo: llevo dos días llorando por todo -aunque puede decirse que eso es “lo normal” en mí- y que si el proceso es brusco el bajón durará varios días mientras que si es progresivo el proceso también lo será. Esta segunda es la mejor opción para ambos.

No sé cuánto tardaremos en pasar esta fase del destete y espero que ambos lo llevemos bien. Pero hoy me voy a dormir con un sentimiento agridulce. Os seguiré contando.

Foto: Violeta Rodríguez.

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