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Peso y mujer: adelgazar siendo madre

Empecé enero de 2016 subiéndome a la báscula en una farmacia. Dejé a Ojazos en la escuela infantil, pasé por la puerta de una, metí los 20 céntimos en la ranura y esperé. Miré con cautela el papelito que la dichosa máquina acababa de escupir solo para constatar lo que yo ya sabía: pesaba demasiado. Más de lo que yo quería pesar, sin duda. Más de lo que sería saludable para mí en el futuro si continuaba por esa senda también. Peso y mujer, complicado binomio.

Les dije a mis amigas que me había pesado, aunque no me atreví a confesar el número arrojado por la máquina, y caminé hasta casa barruntando. Y me dije LA frase: “tengo que adelgazar”. No solo por ese numerito, sino porque hacía tiempo que yo no me sentía cómoda en mi cuerpo. Ese es el punto fundamental para mí: sin llegar a estar enferma, mientras te sientas bien, todo vale. Pero yo no me sentía así. Mi ropa ya no me quedaba igual. Ir de compras cada vez era más un suplicio porque no encontraba cosas con las que me sintiera guapa, ya sabéis, de esas que suben la autoestima. Era el momento de tomar cartas en el asunto.

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En Cres.

Historia de un desamor: mi peso y yo

Empecé el año muy animada, pues. Pensando que me pondría a ello y que lo conseguiría. No hay nada como darte de bruces con la realidad para empezar a moverte -nunca mejor dicho-. Me apunté al reto “7 días haciendo deporte” en Mujeres y Madres Magazine primero y al Reto San Silvestre de Madresfera, después y durante este tiempo me he sentido muy motivada. Pero, entre el verano con su calor, y la vida, que muchas veces se me rebela, me puse en septiembre sin haber conseguido bajar de peso. Bueno, eso y que tampoco es que me haya cortado especialmente a la hora de comer, ni planificado las comidas, de tal forma que acababa echándome a la boca lo primero que encontraba.

Y llegó la solución: Cres

En medio de toda esta vorágine me encontraba cuando desde Cres, Clínicas de recuperación del estado saludable me propusieron ir a verles para conocer sus tratamientos y servicios de primera mano. No tuve mucho que pensar. Eché un vistazo a su web y me quedé maravillada de la cantidad de avances que hay en el sector de la medicina estética.

Una vez en la clínica, valorando mi estado actual y mis necesidades, me presentaron su nuevo plan “Reafírmate by Cres” y me propusieron probarlo. Claro, acepté. Porque mis kilos y yo hemos desarrollado una enemistad sincera, una relación tortuosa que tiene que acabar.

“Reafírmate by Cres” parte de dos estudios:

  1. Genetricres nutricional: un estudio genético que descubrirá intolerancias -si las hubiera-, la capacidad para asimilar alimentos y el control del apetito. Este te lo realizan el primer día pero tarda aproximadamente un mes en estar disponible.
  2. Estudio metabólico: mide la cantidad de grasa del organismo, dónde se acumula, la cantidad de agua que presentan nuestras células, la frecuencia cardíaca, la tensión, etc. Este lo tienen listo el primer día.

A partir de los resultados del estudio metabólico, y con la supervisión de una nutricionista, te proponen una dieta. En mi caso, y para poder seguir con mi ritmo de entrenamiento, la propuesta ha sido una dieta hipocalórica.  Además, te pasan una rutina de ejercicios para hacer en casa.

Por último, el plan se complementa con 8 sesiones de aparatología y 8 de mesoterapia o carboxiterapia según las necesidades.

Mi compromiso

Cuando te planteas hacer una dieta debes estar realmente comprometido con ella. Con el cambio que quieres.

La verdad es que cuando lo lees sobre el papel, todo te parece fácil, pero luego hay que llevarlo a cabo. Y a mí se me da muy bien procrastinar. Pero mucho.

En realidad, yo no estaba buscando “solo” adelgazar. Mi compromiso es con un cambio de vida, de hábitos, de forma de estar en este mundo. No pretendo perder lo que me sobra y luego volver a las comidas insanas y a la falta de planificación. Si lo hiciera así, todo esto no serviría de nada.

Creo que hay que ser consciente de esto cuando te embarcas en algo así. Por eso, comencé mi plan de comidas al día siguiente de estar en la clínica.

La primera compra fue la bomba. Mucha más fruta y verdura. Realizar las compras con cabeza, sabiendo qué voy a necesitar. Tener claro qué voy a comer y cuándo. Todo muy variado y haciendo cinco comidas al día para evitar la sensación de hambre.

Una foto publicada por Leticia (@estonoescomomelocontaron) el

Por supuesto, sigo saliendo a correr. Complemento mi preparación del “Reto San Silvestre” con la tabla de ejercicios que me dieron en la clínica. Y ya me noto los resultados, porque, aunque solo llevo una semana de dieta, ya me han hecho varios tratamientos, de los que os iré hablando próximamente.

Y una confesión

Me llamo Let. Tengo 38 años y me sobran 11 kilos. Peso casi lo mismo que al final de mi embarazo y ya me he cansado de no reconocerme. He decidido coger las riendas y cambiarlo. ¿Me acompañas?

Imágenes: Propias.

Disclaimer: Este post forma parte de una colaboración con Cres, Clínicas de Recuperación de Estado Saludable.

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