Fitbit-Charge-HR

Mi fitbit y yo

Ya llevo varios meses usando mi Fitbit Charge HR. Empecé a buscar monitor de actividad porque, cuando volvía de la guarde de Ojazos caminando a casa, el GPS del móvil siempre se perdía y era incapaz de contabilizar cuánto había caminado y en cuánto tiempo.

Fitbit-Charge-HR

“Mi solución es una pulsera de esas” me dije. Así que miré y miré características y modelos, me harté de leer revisiones en Amazon y me decidí por una Fitbit Charge HR (un modelo que acaba de ser renovado, por cierto), ya que también monitoriza el pulso y yo estaba empezando ya a entrenar. 

La pulsera

La pulsera es cómoda de llevar, te olvidarás de que la llevas puesta al poco de tenerla y puedes elegirla en colores discretos o ser más atrevida como yo con mi preciosa mandarina.

Una foto publicada por Leticia (@estonoescomomelocontaron) el

Uno de sus inconvenientes es que no se puede mojar. Esto, que a mí al principio no me pareció importante puesto que no hago natación, es un poco engorro cuando corres -sobre todo en verano- porque en las indicaciones pone bien claro que hay que mantenerla seca. Es decir, que cuando estás sudando tienes que quitártela y secarla para poder seguir usándola. También has de tener cuidado si friegas los cacharros con ella puesta 😉 mejor quitártela antes.

Tiene una pantalla que te informa de la hora -puedes configurar si quieres ver solo hora o incluir fecha y el formato-, los pasos que has caminado,tu frecuencia cardíaca, la distancia en la que se traducen esos pasos, las calorías quemadas, las plantas subidas -cuenta una planta cada tres metros subidos del tirón- y la próxima alarma que tienes programada.

En la pantalla también te avisa de las llamadas entrantes -a mí esto hay veces que me sincroniza bien y otras que no- y la alarma consiste en una suave vibración que te despierta sin ruidos estridentes.

La aplicación Fitbit

La pulsera se complementa con una aplicación para el móvil y para el ordenador.

En el panel inicial -que puedes configurar como quieras- puedes ahondar en todos los datos que ves en tu pulsera, saber a qué horas has estado más activa, cuántos kilómetros has caminado, cuánto tiempo has estado activa en total a lo largo del día, etc.

Puedes configurar tus objetivos: cuántos pasos quieres dar cada día, tus horas de actividad, cuánto peso quieres perder -si es que es uno de tus objetivos-, cuántas horas quieres dormir.

También puedes ver las calorías que has consumido y el agua que has bebido al cabo del día si lo vas anotando.

Fitbit y el sueño

Una de las cosas más interesantes de la pulsera, más allá de la monitorización del ejercicio y saber si te mueves lo suficiente o no, es la monitorización del sueño. Si mantienes la pulsera puesta por la noche, y el móvil encendido, la pulsera te dice cómo has dormido. A mí me ha servido para entender por qué muchas mañanas me levanto molida.

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Como podéis ver en la imagen la pulsera te dice cuándo has estado inquieta, cuándo te has despertado, y el tiempo dormido en total.

Amigos

Ya sabéis que en la actualidad, todo se comparte, y la experiencia Fitbit no iba a ser menos. Puedes buscar a tus amigos e invitarlos a retos y desafíos. ¡Todo un mundo de posibilidades! Si es que encuentras amigos que tengan la pulsera porque yo… tengo tres y no están muy activos últimamente.

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Insignias y aventuras

Las insignias de las va concediendo Fitbit según avanzas en tu entreno. Cuantos más kilómetros haces, o plantas subes, vas ganando insignias. Tienen nombres graciosos y siempre es una alegría encontrarte con que has conseguido una nueva, así ves recompensado tu esfuerzo.

Por otra parte, tienes las aventuras que tienen nombres de lugares famosos de Estados Unidos como Nueva York o Yosemite. Es un reto que te pones tú misma, ya que para conseguirlo tienes que cumplir unos pasos que, normalmente, están por encima de tu media.

Mi experiencia

Puede que para alguien que ya sea muy activo de por sí esta pulsera no le sirva de mucho, o que tenga que pasar a otra superior, pero para mí y mi sedentarismo ha sido como una tabla de salvación y me está ayudando muchísimo en ese cambio de vida del que os hablaba hace unos días.

Llevarla en la muñeca es un acicate para moverme más, para superarme cada día, para que cada metro me cuente. Es por eso que subo los seis pisos de mi casa por la escalera cada día o que bajo la basura, cuando antes no lo hacía nunca. Mi marido lo agradece.

En Instagram puedes encontrar un montón de gente para la que Fitbit es casi un modo de vida. Yo no llego tan allá pero es verdad que a mí me hace estar más activa, por tanto cumple con su objetivo.

Soy consciente de que, aunque la llevo puesta cada día, aún no le saco todo el partido que podría sacarle. Seguiré investigando, lo mismo hago otro post.

Pd.: Esto no es un post patrocinado, es un artículo a propuesta de Mamá en forma que me preguntaba por su uso 😉

Imagen: Amazon.

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