Chamberí Summer Race

Mi experiencia en la Chamberí Summer Race

Mi archivo de dorsales dice que la Chamberí Summer Race ha sido mi sexta carrera del año. A veces alucino cuando lo pienso: ahora soy runner. ¡Runner! Quién me lo iba a decir. Ni siquiera yo misma lo tenía muy claro cuando terminé 2016 corriendo la San Silvestre Vallecana, aunque lo hiciera sin Pilar, a quien había retado. Jamás me hubiera imaginado constante. Ni deportista, esa es la verdad.

Varios factores han sido determinantes. Mi experiencia con Cres, que tengo que terminar de contar, que me llevó a perder doce kilos. El Reto San Silvestre de Madresfera, que me puso en el camino con la ayuda inestimable de Alcalo Trainer. Y, para qué negarlo, el empezar a verme bien que me ha animado a seguir y me ha hecho sentir más fuerte. Más poderosa. Más yo.

Chamberi Summer Race_equipacion

Chamberí Summer Race

Escribo esto con las rodillas aún doloridas por la carrera.  Y es que no ha sido precisamente fácil. Cuando escuché, a corredores mucho más expertos que yo, que “era una rompepiernas” me empecé a preocupar. Pero a Susana, mi compi y autora de Beauty Blog y de Mi mamá tiene un blog, le hacía tanta ilusión correr la Chamberí… que me contagió. Eso y que soy una facilona para esto de las carreras. Así que ahí hemos estado mano a mano esta mañana.

Altimetría

Anoche, justo antes de dormir, me miré de nuevo la altimetría. No sé por qué hago este tipo de cosas en los peores momentos. Como cuando nos fuimos de vacaciones y se me ocurrió leer las opiniones en Booking acerca del hotel antes de salir… Si solo sirve para ponerme nerviosa.

Me miré la altimetría y memoricé, más o menos, los puntos críticos. Del kilómetro 4,5 al 6 aprox. el tema era complicado, pero aún mucho peor del 8,3 al 9,8.  Así, para terminar a lo grande. Lo de memorizarlo de esta manera hace que nunca sea algo exacto y, claro, luego me llevo sorpresas. Como que sean 200 metros más de subida. 200 m. qué chorrada, ¿no? Pues no. Cuando estás caminando y lees en un cartel “Metro a 200 m.” parece una distancia diminuta. Pero cuando estás corriendo la cosa cambia tela.

Con esos hitos en mente he llegado a Chamberí esta mañana. Antes de salir el pacto entre Susana y yo ha sido ir despacito. Porque a la tremenda altimetría se ha sumado la ola de calor. Algo que me daba todavía más miedo. Mi mente me sigue jugando malas pasadas y se inventa excusas para hacerme parar. La temperatura y la falta de aire son algunas de las habituales… Creo que aún me falta creerme lo de que soy runner.

Antes de comenzar, hemos pactado la consigna principal: disfrutar. Chamberí es el barrio de Su, de ahí su empeño en correrla, pero también es un barrio precioso. Y la verdad es que tener Madrid cortado para ti es una gozada indescriptible. Así que, con la sonrisa pintada en la cara, y cruzando dedos para no ser las últimas en atravesar el arco de meta, hemos arrancado. Pero las cosas no siempre salen como una imagina.

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Km. 9,800 y la endorfina a tope. Imagen cortesía de Lucidal Video Media

El dolor

La rodilla derecha ha empezado a dolerme en el kilómetro 1. Sí, así de duro. En el primero. La única expectativa desde ese momento ha sido terminar la carrera. Mientras alternábamos el sufrimiento por las cuestas, cada vez una, iba pasando el recorrido. Su me ha ido narrando hitos de su vida al paso por los edificios más emblemáticos del barrio. Y en el kilómetro 7 me decía, radiante, que ella iba disfrutando. Le he respondido “Pues yo ahora voy fatal” y sé que ha sido un poco jarro de agua fría. Pero estaba jodida de verdad porque el dolor se me había irradiado a la cadera.

He hecho el resto del recorrido sujetándomela, con la sensación de que no iba a terminar ni de coña, pero a partir del 8 he ido animando a los demás, como hago siempre. Me pone muchísimo la pila ir gritando “ya solo queda…” seguido del número de kilómetros que falten. Me abre los pulmones y me hace olvidar que lo que resta requiere esfuerzo. Mi cabeza deja de concentrarse en las piernas y eso lo hace más fácil.

La cuesta desde la Plaza de Cristo Rey, en el último kilómetro, ha sido criminal. Al menos los últimos 200 m. eran en plano, haciendo casi obligatorio entrar esprintando. Y así hemos entrado mano a mano las dos, con la emoción de los peques de Su en la llegada aún en nuestras caras. Con un abrazo al terminar de los que calienta el alma.

Caminando como Chiquito

Si ya tenía claro que tenía que hacerme un estudio de la pisada y una prueba de esfuerzo, tras terminar la Chamberí Summer Race con la rodilla tan dolorida, solo me queda pedir cita. Me ha costado bajar las escaleras del metro… y del tren… y de nuevo del metro, que es lo que tiene vivir en el fin del mundo. He llegado a casa caminando al más puro estilo Chiquito de la Calzada, aunque he tratado de hacerlo con dignidad, que aún traía el dorsal puesto ;).

No termino de saber si es por la pisada en sí, algo que me hace sospechar el hecho de la irradiación del dolor, o si hay algo de articulaciones. Solo con  las pruebas pertinentes podré saberlo.

Un poco de masaje

Para soltar los músculos me he dado un masaje con FisioVen bioGel de Aboca, un producto que he estado probando durante algunas semanas gracias a Madresfera. Lo hago desde hace tiempo cuando se me cargan las piernas y me viene genial en verano, cuando retengo un montón de líquido.

Lo que más me ha gustado de FisioVen es que se trata de un cosmético biológico, elaborado con productos orgánicos. Mi piel es delicada y a veces tiene reacciones inesperadas, así que con este producto he estado tranquila. La sensación al aplicarlo es muy ligera, no cuesta nada que se absorba y, además, tiene un olor a mentol agradable.

Después del masajito me he tirado toda la tarde en el sofá con las piernas en alto, alternando hielo en la rodilla y nueva aplicación de FisioVen, que me proporciona una agradable, y liberadora, sensación de frescor.

Por si te quieres emocionar conmigo, aquí te dejo el vídeo de la Chamberí Summer Race, cortesía de Lucidal Video Media. Ya aviso que no salgo :).

¿Te va el running o el tumbing? Cuéntame cuál es tu deporte :). A mí ya se me hace raro que llegue el finde  y no tener carrera. 

Nota: post escrito el 9 de julio de 2017… pero sin terminar hasta el 2 de agosto :).

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