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La Maternidad de la A a la Z

La maternidad de la A a la Z: con T de Tiempo

 

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El tiempo cambió de pronto. El tiempo tan relativo siempre, cobró una nueva dimensión. Tiempo que dejé pasar hasta hacerme la prueba de embarazo por miedo a que volviera a dar negativo, tiempo en el que no quise pensar que llegabas, nada de hacerse ilusiones por si al final no venías. Luego salió la doble rayita rosa y sólo quería que pasara rápido para ir al médico y que lo ratificara, para ver tu difuso perfil  en blanco y negro, entre nervios y alegrías.

Tiempo que pasó lento hasta la semana 36, mientras mi barriga crecía contigo dentro y yo no paraba de trabajar. Cuando cogí vacaciones y me dieron la baja pude pasear y regalarme en sentirte, sentirte de verdad, no pensando lo molesta que resultaba tu cabeza entre mis costillas. Luego todo pasó mucho más deprisa de lo que yo hubiera deseado. El hospital, los días con papá, el periodo de descanso maternal, la lactancia acumulada, una semana de vacaciones y otra vez en la oficina. Días eternos separados.

Tiempo, mi niño, tiempo, lo que me falta, lo que ambos necesitamos. Tiempo para disfrutarnos, para querernos, para aprender el uno del otro. Tiempo contigo, para ver cada progreso, para dar palmas y compartir tus carcajadas. Tiempo con papá, los tres, tiempo para ser familia, para no estar permanentemente enfadados por lo que el otro no ha hecho porque no ha tenido, precisamente, tiempo.

El tiempo es tan valioso hoy en día, mi niño, que lo daría todo para tenerlo para ti. Cada día pienso cuánto me gustaría coger tu pequeña manita, caminar contigo hasta el parque, subirte al columpio y perderme en esa mirada ilusionada. Darte de comer, acompañarte en la siesta. Volver a jugar, quizá leer un cuento de esos que tanto te gustan, bañarte con calma y, después, llevarte con dulzura por el mundo de los sueños.

Pero como sé, bombón, que eso es imposible, me conformaría con llegar cuando aún no se ha hecho de noche, poder recogerte de la guarde y pasar la tarde juntos. Me conformaría con eso poquito, pero luego querría más. Porque todo el tiempo del mundo es poco tiempo para pasar a tu lado. Porque el mundo sin tiempo para ti no merece la pena.

 

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Ser madre

A vueltas con la lactancia materna

Han sido días muy ajetreados en la oficina, con jornadas eternas y agotadoras que han dejado poco tiempo para cualquier otra cosa que no fuera trabajo. La verdad es que lo siguen siendo. Entre lo poco que he leído en Twitter estos días, de vuelta del trabajo o en algún  momento libre, me ha llamado la atención la nueva polémica en torno a la lactancia materna. Otra vez. Qué hartazgo.

Por si no os suena, que me encantaría que así fuera, un colectivo de enfermeras ha puesto el acento en la imposibilidad de las madres desnutridas para amamantar a sus bebés. No quiero ponerme vehemente, que lo soy y mucho, con este tema. Voy a dejar de lado la imagen de una conocida marca que, entre otros muchos productos, vende leche de fórmula que aparece en su página web. Voy a dejar de lado eso, pero no voy a dejar de lamentar que un colectivo que debe ser veraz en un tema que atañe a la salud pública lance a los cuatro vientos afirmaciones que no son ciertas. Las enfermeras son las profesionales que nos ayudan a las nuevas mamás a ponernos a nuestros hijos al pecho por primera vez. A las que acudimos cuando aún estamos en el hospital y tenemos dudas con respecto a la lactancia. Les presuponemos los conocimientos y la empatía (en mi caso, nada más lejos de la realidad) para ayudarnos en ese delicado momento.

Ahora quiero que penséis en África. Pensad en esas mamás delgadas hasta el extremo con sus bebés colgados del pecho, bien cerquita de ellas, con unos pechos tan languidos que parece imposible que consigan alimentar a nadie, pero que lo hacen. ¿Están bien nutridas, o nutridas a secas, esas mamás? Yo creo que no. Pero salvan a sus bebés de una muerte casi segura. No hace falta hacer ningún estudio para darse cuenta de esto, sólo hay que observar las imágenes de los informativos o bucear un poco por internet y ver las fotos.

Para hacer hincapié en la necesidad de mejorar las políticas sociales que deben proveer de ayudar a las familias que no tienen nada que echarse a la boca no hace falta ser alarmista… ni faltar a la verdad. La lactancia materna es el alimento adecuado para las crías humanas. Que se lo pregunten a la OMS. O a la Asociación Española de Pediatría. Y la que quiera dar biberón que lo dé, pero que no le hagan comprar fórmula, que además es más cara, porque a ella le falten los nutrientes supuestamente necesarios.

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La maternidad de la A a la Z: con K de kaka

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No me he vuelto loca, no, sé perfectamente que en nuestro idioma la palabreja en cuestión no se escribe como yo lo estoy haciendo, sino con C, pues menuda soy yo para eso de la ortografía. Tampoco hablamos de fútbol, eh, que en ese caso a la dichosa palabrita le faltará una tilde.

Kaka es la palabra que mi niño repite últimamente como una mantra mahometano. Ka ka, ka ka , ka ka con un sonido cortante y duro, como si le molestara en la garganta, repite mientras está jugando o distraído, para y vuelve a empezar. Yo en mis paranoias de madre primeriza flipada por las cosas que hace su hijo, y como quiera que en dos ocasiones ha coincidido con que tenía el pañal sucio, ya estoy pensando que mi niño prodigio con sus catorce meses sabe informarme de cuando necesita pasar por boxes.

Y como os decía, él lo dice así, con K y seguro que tiene una explicación científica, porque, desde que me enteré de que el que me masajee el otro pezón mientras mama lo hace para que suba la leche, estoy segura de que existen explicaciones científicas para todo y más en el mundo de los bebés. Me juego el cuello a que la Universidad de las Chimbambas hizo un estudio en el que se descubrió que, estadísticamente, los bebés pronuncian antes el sonido K porque tienen la cavidad bucal y la lengua morfológicamente preparadas para ello, no así el sonido C que llevará unos cuantos meses más de maduración.

Paranoias aparte, será por repetida, por el empeño que le pone a pronunciarla o porque todo en él me parece bien, esta Kaka es música para mis oídos.