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Ser mujer

Un día entiendes

Un día entiendes, pero no sabes qué hacer. Ves el camino claro delante de ti pero no atinas a encontrar la entrada. Ves incluso la meta, con todas las satisfacciones que podría darte la llegada envueltas en celofán y con lazos de colores, llamativas y atrayentes. Sabes lo feliz que podrías ser pero entras en bucle y tu cabeza da vueltas en torno al objetivo en vez de hacerlo para buscar el inicio.

Un día entiendes y sabes que no encontrarás nunca lo que quieres donde lo estás buscando, no por que no quieran proporcionártelo, sino porque no es el lugar adecuado. Piensas en mil frases manidas, las de los libros de motivación, las que te hacen emocionarte y asentir con la cabeza cuando las lees. Y miras tu agenda azul y la acaricias y cierras los ojos y suspiras como si contuviera en su interior el secreto, aunque sabes que ni siquiera te atreves a anotarlo en ella por miedo a no llevarlo a cabo. Recuerdas las mil libretas con mil historias apenas empezadas y sonríes, cuándo han pasado tantos años? Cuándo empezaste a pensar que no serías capaz y a dejar que el miedo fuera in obstáculo en vez de un azote?

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Ser madre

Mi lactancia: las grietas

Una de las pocas cosas que tuve claras durante mi embarazo fue que cuando Ojazos llegara al mundo le daría pecho. Todavía no había leído a Carlos González, pero sí había trasteado bastante por Maternidad Continuum y estaba convencida de que la leche materna era el mejor alimento para él. Cuando me remonto al principio siempre pienso que me hubiera venido muy bien haber leído antes, conocer cómo funciona el pecho, ir un poco más allá de aquello de que la lactancia materna es «a demanda» porque yo, aún convencida, empecé a informarme de verdad un poco tarde.

En mi entorno todos mis referentes fueron bebés alimentados con biberón. Mis sobrinos tomaron leche materna, pero fueron destetados pronto, cada uno de los tres por diferentes causas. Además, obviamente, ya no vivía con mi hermana cuando tuvo a sus hijos, así que mis conocimientos se reducían a la teoría más lejana: la escrita. La teta era un tema que me agobiaba pero no pensaba desfallecer y mantuve todas mis esperanzas puestas en las clases de preparación al parto, pensando que cada una de mis dudas sería resulta y que saldría de allí prácticamente hecha una experta en el tema. Cuánto me equivocaba. A mí todo aquello me sonaba a chino. ¿Cómo que el niño mostraba señales de hambre antes de ponerse a llorar como un loco, que el llanto era el último de los signos, al que no debíamos esperar? ¿Qué era eso de que tenía que vaciar el pecho? ¿Y cómo sabía si se había vaciado del todo? ¿Y aquéllo de que tenía que colocar al bebé ombligo con ombligo contra mí y con el cuerpo alineado? ¡En esa postura su boquita no llegaría a mi pezón! Lo veía todo tan teórico, que salí de allí con dudas nuevas, cosas en las que antes ni se me hubiera ocurrido pensar.

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Ser madre

Conciliación, bendita palabra #medidasconciliación

Ayer comí con unas compañeras de trabajo y, comentando nuestro día a día, salió el tema de  la conciliación. Nosotras no tenemos jornada reducida en verano y es algo recurrente en nuestras conversaciones, sobre todo en las veraniegas. Ya sabéis cuál es mi punto de vista al respecto, así que, en un momento determinado de mi argumentación, pude llegar a resultar demasiado vehemente incluso, elevando algo el tono de voz. Como les dije a ellas, ahora soy madre y lo sufro más pero no hace falta ser madre para querer conciliar, ni siquiera tener pareja, sólo tener una vida. Conozco mucha gente que no puede hacer planes después de salir del trabajo… porque no sabe cuál será su hora de salida.

Cada vez estoy más convencida de que las cosas no cambian porque los de arriba no quieren. Bajo mi punto de vista, el Gobierno debería promover políticas que abogaran por los horarios seguidos, adelantando la hora tanto de entrada como de salida y reduciendo el tiempo de la comida. Así las tiendas y otro tipo de establecimientos que dan servicio (clínicas dentales y de fisioterapia, gimnasios, etc.) podrían también reducir sus horarios en vez de alargarlos. Creo que el Gobierno debería legislar de acuerdo con el clamor de la sociedad, en ésta y en tantas otras cosas, pero parece que cuando se está tan alto no se oye bien lo que dicen desde abajo.

Pero como esto no es sólo una reflexión mía, sino de mucha más gente, os dejo las propuestas que he recibido a través del blog y del correo electrónico (estonoescomomelocontaron@outlook.es)

  • Año de baja para la familia, de forma que el tiempo se pudiera repartir entre padre/madre como la familia decida.
  • Posibilidad de solicitud de excedencia para cuidar a los hijos.
  • De la mano del punto anterior, dado que cada plaza de guardería cuesta 1000 € al estado que se entregue ese dinero a los padres y sean ellos quienes decidan si llevar al peque a la guarde o quedarse en casa con él hasta la edad de escolarización.
  • Posibilidad de tomar meses sin sueldo coincidenciendo con las vacaciones de los hijos para uno de los progenitores hasta los 12 años.
  • Revisión sistemática de todos los despidos y no renovaciones a mujeres u hombres que hayan tomado esos permisos.
  • Subvención de la cuota de la Seguridad Social al empresario con un trabajador que esté con esta baja (esto ya existe si contratan a alguien para sustitución no paga SS)
  • Guardería próxima o en el centro de trabajo siempre que más de 5 empleados lo soliciten.
  • Que la empresa esté obligada a evaluar las posibilidades de teletrabajo para los trabajadores con niños menores de 12 años. Si es posible 3 horas de teletrabajo mínimo a la semana para esos trabajadores
  • Aplicacion REAL de la legalidad vigente sobre el horario flexible y adaptado para los trabajadores con hijos menores.

Estoy segura de que tenéis más ideas que pueden llevarse a cabo, animaos también los que no tenéis hijos, las estoy esperando.

 

CAMBIEMOS LAS COSAS, MOVAMOS EL MUNDO