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Ser madre

Golpes

Hace un par de días el móvil sonaba en mi bolso mientras regresaba a casa. «¿Dónde estás?»- sonó apremiante la voz de mi marido al otro lado- «Me voy para el hospital, se ha dado con la mesa y sangra mucho». No era nada grave, Ojazos se había dado un golpe tonto con el canto de la mesa de centro del salón, pero la sangre es muy escandalosa y papá creía que quizá serían necesarios uno o dos puntos. Por fortuna no lo fueron, sólo tiene una pequeña herida en el labio superior, muy parecida a la de Harry Potter solo que en horizontal que está cicatrizando a la velocidad del rayo (chiste para fans) porque la piel joven es lo que tiene.