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Ser mujer

Canas

Hoy al fin he asumido que estoy en el paro y que hay ciertos gastos que tengo que recortar, así que cuando hemos ido a hacer la compra al súper he comprado un tinte: adiós peluquería para mí durante una temporada salvo para lo imprescindible (sí, taparme las cana es imprescindible, pero lo puedo hacer yo; arreglarme el corte de pelo no).
Cuando he llegado a casa, después de hacer un bizcocho (quién me ha visto y quién me ve), me he tapado las canas. En un momento determinado, al levantarme otra capa de pelo para teñirla, he visto el color de mi pelo. El mío, el de verdad, el que hace años que no veía y que desde hace una temporada llevo pensando que me gustaría recuperar, el que ya no puedo recuperar porque ahora tengo canas.