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Ser madre

Reencontrarse

Ayer cuando llegué del curro, los chicos estaban en el parque. Llegué justo a tiempo para ver cómo un niño que conocemos de la piscina le daba un empujón a Ojazos y lo tiraba de cabeza el suelo. Inmediatamente rompió a llorar con desesperación. Me acerqué y le pregunté por qué se estaba pegando con él. Al mismo tiempo, le abrazaba para consolarle. El resto de las madres me miraron como si fuera una extraterrestre. Desconozco el motivo. Aprovechamos el momento para marchar a casa.