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Ser mujer

Yo no quiero igualdad

Yo no quiero igualdad. No, porque ya soy igual. Tengo dos piernas con las que corro menos de lo que quisiera, con las que camino y subo escaleras. Tengo dos brazos que de punta a punta abarcan metro y medio, con los que abrazo a mi Ojazos, que acaban en unas manos que escriben y teclean a la velocidad del rayo. También tengo dos ojos, vestidos con sus gafas, pero que funcionan y me permiten ver el mundo con sus justicias e injusticias, que me permiten perderme en los casi gemelos de mi hijo. Me acompañan dos oídos para escuchar llantos y alegrías y quejas y vergonzantes realidades que deberían sonrojar a cada miembro de esta sociedad. Y una boca, ay, esa boca carnosa que da besos generosos a todo el que me apetece, que protesta por lo que me rebela y a veces no sabe estar callada.

Yo no quiero igualdad. No, porque no soy igual. Mi cuerpo puede albergar en su interior otra vida, ensancharse y modificarse para acoger a su cría y, llegado el momento, traerla a este mundo y alimentarla con el alimento más perfecto del mundo, maravillosa e increíble magia femenina. Y después, puedo curar heridas con besos y sanar almas con abrazos, porque, si mamá está en casa, sólo quieren con mamá.

Y quiero un compañero con el que compartir responsabilidades, alegrías y vadear problemas, que el peso entre dos se soporta mejor. Un compañero que, en el momento mágico del alumbramiento, nos dé nuestro espacio pero esté cerquita. Que nos cuide, que se implique, que nos ayude en la recuperación. Y que, después, esté presente, que no haya que turnarse, que los tiempos no sean tan diferentes, que sean menos las veces en que estemos separados.

Yo no quiero igualdad y me da vergüenza tener que recordárselo a quien debería sonrojarse porque, pudiendo hacerlo, no mueve un dedo para cambiarlo. No, porque no debería ser necesario hacer hincapié en lo que somos iguales y en lo que somos diferentes. Yo soy madre, pero mi compañero es padre también. Mujer y hombre, hombre y mujer nos complementamos, eso es lo grandioso de esta vida.

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Violencia de género: Yo Condeno

Cada 1 de enero se para la cuenta y empieza otra vez. Las muertas son otras y van a una nueva estadística. Las historias que leímos, las de madres asesinadas delante de los ojos de sus hijos o mujeres que tras toda una vida de vejaciones deciden separarse a los setenta y tantos y encuentran en su decisión el fin, se nos olvidan. Las cambiamos por otras, que inevitablemente se nos olvidarán también, así de volatil es el ser humano. Permanecen sólo en el recuerdo de sus allegados, de aquellos que, en muchos casos, llevaban tiempo «viéndolo venir» y se lamentan de haber tenido razón.

Cada 1 de enero espero que la cuenta se inicie más tarde, que llegue marzo, abril o mayo sin que ninguna mujer haya muerto a manos de quien tanto creyó quererla. Y cada año esa cuenta inicia y aumenta y sigue aumentando sin que nada ni nadie la pare.

¿Por qué no conseguimos hacerlo? A mi juicio uno de los problemas fundamentales es la educación que damos a nuestros pequeños que perpetua estereotipos machistas y diferenciados de lo que es correcto en un hombre y lo que lo es en una mujer. Niños que juegan con pistolas y hacen carreras de coches frente a niñas que lo hacen con cocinas y pasean al bebé. Y ojo del que pretanda adoptar el rol del contrario, que será apartado y ridiculizado sin piedad. Los números de la violencia machista entre los más jovenes son escalofriantes y esta sociedad debe moverse por cambiarlos, porque si los datos son muy preocupantes en las generaciones mayores en las jóvenes alcanzan la magnitud de tragedia.

La violencia no es lícita. NO. EN NINGÚN CONTEXTO.

Aunque parezca una obviedad: SOMOS COMPAÑEROS, CADA UNO CON SUS PARTICULARIDADES, ESPECIALIZACIONES, VIRTUDES Y DEFECTOS. El amor no se demuestra pasando por encima del de al lado ni imponiendo voluntades. Aprendamos a sacar lo mejor de cada uno en compañía. No dejemos que nadie nos manipule. Seamos conscientes de lo que en verdad somos y EMPODERÉMONOS.

Para que la estadística pare y no crezca nunca más: #25NYoCondeno