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Ser madre

Horas de sacaleches

Una de las cosas que más me preocupaba cuando me reincorporé al trabajo era conseguir mantener la lactancia. Os contaba aquí pero sobre todo aquí algunas de mis historias de la teta. Hoy quiero dejaros un análisis, el mío, de los dos extractores que me acompañan en mis horas de sacaleches. Este post NO está patrocinado (mis extractores han sido pagados de mi bolsillo… bueno, en realidad uno lo fue por el bolsillo de mi suegra) y las opiniones están basadas en mi experiencia.

Swing de Medela

 

Fuente: www.medela.com/ES/
Fuente: www.medela.com/ES/

Es el primer extractor que compramos (el que pagó mi suegra) movida por recomendaciones de todo tipo y, sobretodo, por una frase que pronunció mi hermana: ¡una (mujer) que conozco se sacó un biberón de 200!.

En esto de la lactancia hablar de Medela es como hablar de dios, su compromiso con la lactancia materna es tal que hasta organizan simposios. Tienen varios modelos de extractor, tanto eléctricos como manuales, y todo tipo de accesorios para la lactancia. En su página web hay multitud de información interesante (consejos para la extracción y almacenamiento o para la consecuención de una lactancia exitosa) que no deberíais perderos si quereis empezar o continuar con la teta.

El Swing de Medela es el extractor que más tiempo llevo usando, del que, por tanto, he tenido que comprar recambios y acudido a su servicio de RRSS para obtener atención. La respuesta de la gente del equipo Twitter es absolutamente maravillosa y resuelven dudas (incluso contactan por teléfono) con celeridad.

¿Qué me gusta del Swing?

  • Es silencioso
  • Pasa solo de la fase de estimulación a la de extracción si no lo has hecho manualmente en 3 minutos
  • La unidad de succión tiene una pinza que permite colgarlo de la cinturilla del pantalón/falda obviando la necesidad de una superficie donde posarlo
  • La posibilidad de regulación del ritmo de succión sin preestablecidos
  • Incluye una bolsa de transporte y una correa, ya que la unidad de succión tiene una arandela para colocarla
  • Incluye una tetina Calma, la que Ojazos usa cuando no estoy, con la que tiene que succionar de la misma forma que lo hace al pecho, para que no se acostumbre a que la leche «caiga» sin más y pueda llegar a rechazar el pecho
  • Incluye un set de recambio de membranas
  • Existe la posibilidad de utilizar un embudo adecuado al tamaño de tu pecho (se compra por separado)
  • Es muy fácil encontrar recambios por internet
  • Las botellas-biberón no necesitan adaptadores para su uso con el extractos
  • Las bolsas para leche materna de Medela se pueden acoplar sin accesorios (aunque son un poco caras)
  • Funciona no sólo a red, sino también a pilas
  • En general es un extractor con un diseño cómodo

¿Qué no me gusta del Swing?

  • Al principio la succión me resultaba un poco agresiva para mis doloridos pezones con las grietas
  • La leche pasa al cable conector que es complicado de limpiar, pero, sobre todo, de secar, quedando siempre en esos casos algo de condensación en él
  • Cuando se usa con pilas pierde algo de capacidad de succión
  • Es difícil encontrar recambios en tiendas, lo que supone un problema añadido en caso de emergencia u olvido de piezas

Como podéis ver son muchos más pros que contras. Os cuento algunas cosas que he descubierto con el uso. Las piezas deben estar perfectamente secas para que el extractor haga su trabajo de forma adecuada. Las membranas y válvulas se desgastan con el tiempo haciendo que pierda capacidad de succión (en el caso de las membranas es algo que podéis apreciar al tacto con poner un poco de atención) y ese será el momento de renovarlas. Es conveniente tener algunos repuestos para evitar apuros, ya que, como os decía más arriba, no es tan fácil encontrarlos en tiendas o farmacias (aunque cada vez los hay en más sitios).

 

Extractor eléctrico sencillo Comfort

 

Fuente: www.philips.es
Fuente: www.philips.es

Es el segundo extractor que compré y fue por pura necesidad: un día olvidé el Swing en casa. Teniéndolo en la oficina he ganado en tranquilidad. Cuando fui a por él a la farmacia me planteé comprar uno manual, pero me di cuenta de que no era opción: siempre ando escasa de tiempo y uno manual no iba a facilitarme demasiado la tarea.

¿Qué me gusta del Comfort?

  • Su cojín de pétalos masajeadores que estimula el flujo de leche. Es muy agradable
  • La succión me resulta muy confortable cuando tengo los pezones resentidos tras una noche intensa con Ojazos
  • Incluye un set de dos discos de lactancia de día y dos de noche
  • Incluye una tetina natural (que no hemos llegado a probar, pero me parece muy interesante que la traiga)
  • Incluye un recambio del diafragma de silicona
  • Las piezas son grandes, se limpian con facilidad
  • Se le pueden acoplar los vasitos VIA y después congelar la leche directamente en ellos
  • Funciona a la red y a pilas
  • Su diseño es muy atractivo y femenino

¿Qué no me gusta del Comfort?

  • Es algo ruidoso
  • La unidad de succión no es cómoda de manejar y se necesita una superficie en la que posarla
  • El paso de la fase de estimulación a la de extracción es manual por lo que hay que estar muy pendiente del flujo de leche
  • Sólo tiene tres tipos de succión
  • Es necesario un adaptador para acoplar los vasitos Avent VIA (la ventaja es que se pueden encontrar un set con todo)
  • Los recambios se compran a través de la web de Philips
  • Carece de bolsita de transporte
  • En general da la sensación de que es un extractor pensado para ser estático

Es un extractor que me gusta mucho usar, pero creo que mi opinión cambiaría si tuviera que transportarlo cada día.

Os dejo una última recomendación: si os veis en la misma situación que yo, con la necesidad de optimizar el tiempo de extracción y extraer mucha leche porque vuestro bebé sigue con LM exclusiva, valorad la compra de un extractor doble. La inversión es importante, pero creo que merecerá la pena. Es, además, un regalo que podéis pedir a toda esa gente que pregunta qué necesitáis. Ambos modelos podéis encontrarlos en versión ampliada.

 

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La Maternidad de la A a la Z

La maternidad de la A a la Z: con E de estrés

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Dicen que mudarse y organizar una boda son dos de las situaciones más estresantes por las que pasan los adultos.Yo añadiría tener un hijo y recoincorporarse con jornada completa mientras quieres seguir manteniendo la lactancia materna.

Tras juntar baja maternal, lactancia acumulada y una semana de vacaciones volví al trabajo con mi peque al filo de los 5 meses, lejos todavía de los 6 de lactancia materna exclusiva que recomienda la OMS. Me hice con un sacaleches siendo mi hijo muy pequeño todavía porque al inicio de la lactancia tuve unas señoras grietas y, en previsión de los meses venideros, compré el más recomendado por las matronas del país (al menos por las de mi entorno cercano): el Swing de Medela . Cometí un error de bulto: usarlo demasiado poco antes de mi vuelta al trabajo. La tarea no era fácil porque casi todo el tiempo que mi hijo y yo pasábamos juntos estábamos tan juntos que resultaba imposible sacarme leche. Así que cuando volví a trabajar no había reserva en mi congelador.

Entonces supe lo que es el estrés. El de verdad. Conocía el estrés de organizar la boda del detallito, como llamo yo a la mía, teniendo dos trabajos. Conocía el estrés de trabajar en esos dos sitios. Conocía el estrés de los viernes en la oficina, en los que, como sólo estamos hasta mediodía, siempre parece que se acaba el mundo.

Junio de 2013: el ESTRÉS se apoderó de mí. Las semanas previas a mi incorporación preparando todo, buscando opciones (y encontrando, aquí tenéis el bolso City Style ) para transportar sacaleches y leche extraída al trabajo y vuelta. Lo peor, obviamente, fue una vez incorporada. Esa falta de reserva de leche extraída pendulaba sobre mi cabeza cada día. Mi hijo consumía lo que me sacaba de un día para otro (a día de hoy aún sigue siendo así) porque tengo un glotocente (y bien que hace, añado) llegando a la friolera de casi 500 ml. por día. Se me ha olvidado mencionar que él se va a la guarde a las 06:00 de la mañana y yo no llego a casa hasta las 20:30 aprox. por lo que se trataba de muchas tomas estando separados.

Por otra parte, a mi vuelta a la oficina comenté con mis jefes que requeriría de algunos ratos cada día para extraerme leche sin encontrar ningún tipo de inconveniente. Pero una cosa es la buena voluntad y otra el desarrollo diario del trabajo. Encontrar esos huecos para la extracción se convirtió en algo muy complicado… y cuando por fin los encontraba, el teléfono sonaba o me necesitaban para algo.

Además, seguía inmersa en pleno vaivén emocional. Desconozco si hay estudios acerca de cuánto dura la revolución hormonal en la mujer después de dar a luz, pero creo que yo aún seguía sumida en ella, lo que sumado a mi tristeza por la separación lo hacían todavía más duro.

¿Y qué decir del sentimiento de mala madre una vez más? Cada vez que no conseguía extraerme leche o me agobiaba pensando que no era suficiente brotaba el pequeño pensamiento negro, ¡no podría alimentar a mi bebé! Mi entorno, por supuesto, me decía que suplementara con biberón, pero yo, terca e informada, quería conseguir la ansiada lactancia materna exclusiva al menos hasta los famosos 6 meses de la no menos famosa Organización Mundial de la Salud. Entonces llegó la alimentación complementaria para darnos algo de margen, aunque no mucho porque ya he dicho que tengo un glotón.

Pero transportar el sacaleches cada día, con todas sus piezas, extrayendo leche por la mañana justo antes de irme de casa para que papá tuviera para la toma de la tarde, hace muy factible que se te olvide alguna piececita… o el sacaleches al completo y ocurrió. La primera vez, todavía en plena subida de bebé lactante en exclusividad, me apañé con una pera de Suavinex. En otra ocasión, un viernes en los que nos vemos de nuevo pronto, me apañé sacándome a mano. La última, tuve que comprar otro sacaleches, esta vez de Philips Avent. Y para terminar el cuadro, he olvidado la bolsa para transportar la leche en alguna ocasión y hubo que comprar otra de urgencia, también de Philips Avent.

Una vez pasado el año he decidido relajarme. Leí a Julio Basulto, quién dice que después del año de vida si el bebé tiene que tomar leche puede ser leche entera de vaca, y así lo llevo. Cuando consigo sacarme leche suficiente mi hijo sólo toma leche materna y cuando no es así después de comer toma un yogur o un bibe de leche de vaca. He decidido sonreír a la vida y que todo sea menos grave. Así todo es mejor.